El amor le concede a los demas el poder de destruirnos.
Esa mirada que me da vida, esa voz que me fascina, un roce que te pone la piel de gallina. Tú, sin avisar. Tú, casualidad.
-Dime que me quieres, dilo muy bajito, dilo, quiero oirlo. Puedes no decirlo, puedes hasta negarlo, entonces todo es fácil. Si lo dices yo me muero, si no lo dices yo no vivo.
Necesito verte aquí.Tu mirada me hace grande, y que estemos los dos solos.
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